Una verdadera réplica del mar ubicado en el centro de la Argentina. / Imágen: Banco de imágenes.

Laguna Mar Chiquita

La inigualable belleza de Córdoba, famosa por los espléndidos paisajes de sus sierras, es una inagotable fuente de historias y experiencias esperando a ser descubiertas.

Una de esas experiencias posibles es aprovechar la mágica capacidad que posee esta provincia de ser el balance perfecto entre la vida tranquila de las sierras y la fuerte naturaleza con reminiscencias de mar que se puede experimentar en la Laguna de Mar Chiquita.

Ubicada en el noreste de la provincia y con una extensión de 6 mil km2, es uno de los humedales salinos más extensos del mundo y una verdadera réplica del mar ubicado en el centro de la Argentina.

La laguna es la desembocadura del Río Primero o Suquía, el Segundo o Xanaes y el Río Dulce y tiene costas sobre cuatro departamentos: al este, Río Seco y Tulumba, al norte, el departamento Río Primero y el departamento San Justo, en el centro.

Refugio de abundante flora y fauna, resulta un destino perfecto para el avistaje de aves y conectar con las grandes variedades de formas de vida. Por otro lado, la región de Mar Chiquita ocupa la zona de influencia de la laguna y es accesible desde la ciudad de Córdoba a través de la ruta provincial 17.

La cita obligada de este oasis es el paseo náutico en dónde se puede realizar avistaje de aves al navegar, a la vez que el viaje permitirá ir descubriendo poco a poco los secretos mejores guardados de la laguna.

En un recorrido de aproximadamente una hora, el paseo es el momento perfecto para rodear las costas de este espejo de agua y sumergirse en su origen: es el resultado de una falla geológica hace aproximadamente 50 mil años. La sabia naturaleza, tenía planes para generar un refugio en este territorio: la falla elevó el terrero sobre los bordes este y sur, lo que generó un gran dique natural que cerró el paso de los ríos Dulce, por el norte, y Primero y Segundo, por el oeste.

La laguna no sólo es famosa por los increíbles atardeceres o por la juventud que atrae. También es reconocida por propiedades terapéuticas de sus aguas y no son pocos los viajeros que acuden a ellas cómo si se tratase del elixir de la eterna juventud.

La riqueza de este ecosistema es la clave por la que los viajeros la consideran el plan perfecto para desconectar del frenesí de las grandes ciudades mientras se observa el esplendor de sus flamencos y gaviotas.

Redacción: Sitio Viajero